El río de sangre llega al templo

posted Aug 10, 2012, 9:05 AM by coss admin

Publicada en El Diario NY el Viernes 10 de Agosto 2012

Aflicción, indignación, pesadumbre, frustración, asombro, rabia, confusión… una amalgama de sentimientos embargan a la nación, mientras somos testigos de la capacidad del ser humano de sembrar dolor y muerte en el seno mismo de una casa de oración.

Allí se apersonó Wade Michael Page, veterano del ejército de 40 años, para interrumpir con muerte momentos de encuentro espiritual en un templo sikh.

Page coronó su cobardía suicidándose al verse herido. No se atrevió a seguir viviendo, tras el inexplicable dolor que su odio causó a aquel que se veía distinto, hablaba distinto y adoraba distinto.

Las escenas de dolor nos llaman a reflexionar sobre algunos de los factores que contribuyen a acrecentar el odio. El discurso fanático y xenófobo de líderes políticos y de sembradores de odio a sueldo busca cultivar en nuestra sociedad la sensación de que minorías étnicas o religiosas no pertenecen al acervo cultural de una nación que se compone y nutre de inmigrantes de distintas etnias, razas y credos.

Es legítimo preguntarnos si los políticos que han manifestado interés en investigar la radicalización de sectores domésticos en los Estados Unidos, mostrarán interés en investigar la posible proliferación de crímenes de odio en la nación, luego de la matanzas en Tucson, Arizona; la masacre en Aurora, Colorado; y este último suceso en el templo sikh de Wisconsin.

¿Dónde están las voces del xenófobo Representante Peter King (R-NY) y otros congresistas con similares agendas como Allen West (R-FL) y la nueva generación de políticos xenófobos como el candidato a representante por Florida Joe Kaufman? Sus agendas de odio contra sectores particulares, como los musulmanes americanos, no contribuyen sino a señalar las minorías religiosas como indeseables. Resulta legítimo cuestionarnos si las agencias de seguridad nacional y prevención de terrorismo estarán dispuestas a quitarse las gríngolas que los han enfocado en estereotipar y perseguir a la comunidad musulmana y a sus instituciones.

Las agencias de inteligencia no cesan de solicitar a miembros de la comunidad musulmana que se infiltren para realizar censos, grabar sermones en mezquitas, preparar listas de fieles musulmanes...

Los autores de los atentados en Arizona, Colorado y Wisconsin: Jared Lee Loughner; James Holmes; y Wade Michael Page se armaron por largo tiempo hasta los dientes; y planificaron como aterrorizar y matar dejando en el camino muchas señales de sus degeneradas intenciones. Estos son verdaderos terroristas a los que los medios tradicionales rehúsan llamarles como tal y en vez les reportan como enfermos mentales… quizás por su etnia, por llevar un nombre anglosajón o por practicar la religión de la mayoría. No sólo se pasean entre nosotros, sino que anuncian sus actos públicamente a sus terapistas, en redes sociales y hasta en repertorios musicales.

El extremismo, intolerancia y terrorismo no tienen rostro, ni etnia ni religión. Vive en mentes llenas de odio, y se nutren de ideas de líderes subordinados a movimientos e intereses siniestros. La proliferación de instituciones extremistas en Norteamérica es un problema real. El 'Southern Poverty Law Center' ha identificado al menos 1,018 grupos de odio organizados que operan en el país. Este es el extremismo que toma auge y representa un verdadero problema de seguridad que mina la tolerancia y el respeto entre todos.

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