Inocencia salvaje

posted Sep 24, 2012, 8:09 PM by coss admin
 
Publicado el 21 de Septiembre del 2012

Solo un número ínfimo de los 1,500 millones de musulmanes reaccionó violentamente a la muestra del vídeo “Inocencia de los Musulmanes”. Son condenables tanto la violencia como el vídeo. En el Islam no existe excepción alguna para asesinar víctimas inocentes; así como tampoco para asaltar ninguna embajada. La santidad de la vida y la protección de los huéspedes son principios encarnados en el Islam ejemplificados históricamente por las comunidades musulmanas desde tiempos del profeta Muhammad. 

La difusión indiscriminada del controversial vídeo invita a reflexionar sobre los límites a la libertad de expresión. En occidente no existe un derecho absoluto a la libertad de expresión pues se ejercen reconocidos y plausibles límites a la misma. Nadie tiene derecho a insultar a nuestra madre, gritar “fuego” en una sala de cine, o ni tan siquiera bromear con amenazar la vida del presidente. Hay limitaciones mediáticas a los desnudos y palabras soeces. Los límites existen de acuerdo a las leyes de cada país en las que se ha tomado en cuenta sus intereses particulares haciendo un balance entre el acervo cultural, creencias y valores de sus ciudadanos. En Europa, por ejemplo, negar el holocausto criminal de los judíos es un crimen; mientras que una negación a este abominable hecho histórico en los Estados Unidos y otros países no tiene sanción alguna. 

Sería irresponsable despachar el asunto del vídeo con un liviano e insensible argumento de que “eso es parte de la libertad de expresión en Estados Unidos”. El argumento mismo pide entendimiento para el marco de valores en nuestro país mientras se pone en un plano inferior y de menos comprensión para con la valoración de la religión y sus figuras que se tiene en países de culturas distintas. En el Oriente Próximo la valoración religiosa tiene otra dimensión y no está divorciada de la vida social ni política. Desde su perspectiva, insultar a Dios o sus profetas es una ofensa mayor al insulto a uno mismo, a la madre o a otro ser querido. Este sistema de valoraciones no es exclusivo de los musulmanes. Un ejemplo político es el interés expreso de Israel de que el estado sea designado y reconocido como el Estado Judío de Israel. 

El vídeo islamofóbico, así como las caricaturas recién publicadas en Charlie Hebdo de Francia son solo chispas que encienden la insatisfacción y frustraciones de muchos musulmanes con las políticas históricas de Europa y Estados Unidos para con sus pueblos. Las protestas reflejan la acumulación de frustraciones de muchos pueblos con sus líderes políticos y con los países que ellos perciben como los protectores y mecenas de dictadores que les gobernaron o que aún les gobiernan. Un cúmulo de tiranos en uniforme militar o en túnica real, que por décadas han saqueado, torturado y sistemáticamente asfixiado los derechos a la libre expresión, práctica de religión y libertad de prensa. También hay resentimiento por el sufrimiento por guerras de ocupación que han causado la muerte de cientos de miles y el desplazamiento de millones. Hay heridas abiertas por la política de bombardeos con aviones no tripulados, cuyas víctimas de los llamados daños colaterales exceden los objetivos propios militares. En esta ecuación está igualmente presente la frustración por la falta de solución al conflicto palestino-israelí por la que muchos responsabilizan a Europa y Estados Unidos por su falta de voluntad para solucionarlo.

El respeto a nuestro esquema de valores no puede venir a costa de menospreciar el respeto a lo sagrado de otras culturas. Sólo la comprensión y respeto al otro generará, primero, el respeto a nosotros mismos y, segundo, ganarnos el respeto del otro. Complejo panorama, pero con soluciones viables… de solo existir una voluntad real. 
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