Perdón, otra vez

posted Apr 21, 2012, 11:35 AM by coss admin
El Nuevo Día, San Juan Puerto Rico

20 de Abril del 2012

Nuevamente el mundo atestigua las atrocidades de la guerra cuando salen a relucir fotos de soldados norteamericanos posando sonrientes con restos de cadáveres de afganos. 

La guerra, inhumana y contra natura, desensibiliza a tal extremo que ha llevado a jóvenes a posar con pedazos de restos humanos, a orinar sobre cadáveres e incluso a salir de madrugada a asesinar a mansalva a familias enteras para luego quemarlas. Esto sumado a las torturas a los prisioneros de guerra, a la profanación de Escrituras Sagradas, a la adopción de simbología nazi para identificar unidades o bases militares no hace sino evidenciar el cuestionable estado mental de las tropas que ocupan Afganistán. 

La soga no puede romper por lo más fino y apuntar a los soldados que continúan cometiendo atrocidades. Ellos son una víctima más de una marcada crisis de liderazgo tanto en las filas castrenses como de los políticos que no han sabido tener algún grado de sensatez para acabar de una vez con esta guerra sin sentido. Las víctimas trascienden el terreno de guerra pues ahora las comunidades civiles viven las consecuencias de los miles de veteranos que son pacientes psiquiátricos con síndrome de estrés post-traumático y con la tasa de suicidios más alta jamás experimentada en la historia militar norteamericana.

La ocupación militar no trae paz ni educa en valores y derechos civiles. La ocupación es tan deplorable en Afganistán como en los territorios palestinos. Esta semana observábamos vídeos y fotos de un prepotente teniente coronel del ejército israelí, Shalom Eisner, golpeando con su fusil en el rostro a un activista danés y a otros varios civiles desarmados. 

Lo visto por el mundo es sólo un botón de muestra de las acciones que caracterizan a las fuerza israelíes de ocupación en Palestina, que no sólo cometen este tipo de abusos, sino que ofrecen protección y seguridad a los colonos cuando comenten abiertamente otros abusos e ilegalidades. 

La perpetuación de la injusticia y opresión jamás garantizará la paz. En una reciente carta, Mahmoud Abbas exponía la hipocresía del estado de Benjamín Netanyahu exponiendo: “La lógica es simple: Si usted apoya la creación del Estado palestino, ¿por qué sigue construyendo (asentamientos de colonos judíos) en él?” 

La doble cara diplomática igualmente se evidencia cuando por un lado Israel celebra que el asunto de la admisión de Palestina como estado sea atrasado por la ONU per secula seculorum, y por otro lado rompe los lazos con el Consejo de Derechos Humanos de la ONU cuando el organismo internacional anuncia que enviaría investigadores a la Margen Occidental de Palestina. ¿Cuán mala podría ser la situación de derechos humanos en la zona?

Los discursos de que con la guerra y la ocupación militar exportamos valores democráticos y protegemos los derechos humanos son verdaderamente cínicos y ya nadie se los traga. El acceso independiente a la información ha liberado a los pueblos que ahora ignoran los discursos oficialistas o de encargo. 

No podemos ser deferentes con los comunicadores y medios sometidos a la industria de la guerra y con el complejo militar industrial al que ya se deben muchos de los dirigentes políticos. No podemos responder a agendas enlatadas ni a “talking points” enviados en correos electrónicos masivos con los que pretende seguir asfixiando la educación e información objetiva sobre la política exterior y asuntos internacionales. 

Nos debemos al pueblo que tiene sed de verdad y de justicia. El mismo que continuamente nos alienta a seguir separando la paja del grano y nos reclama que sigamos denunciando el abuso, la opresión y el terrorismo, ya sea individual, institucional o de estado.
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